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miércoles, 18 de agosto de 2010

23ª etapa Artigue-Fos

11 de Septiembre de 2006



Distancia: 23.67 km.

Ascenso total: 1.000 m.

Descenso total: 1.800 m.

Altura máxima: 2.193 m.

Altura mínima: 544 m.

Valoración: 9

Tiempo de marcha 7 h.



Se ha hecho un poco raro que esta noche, Juan no haya estado con nosotros, se ha perdido la cena de anoche, además de esto las moscas nos han respetado, el pueblo está plagado de ellas, de hecho de los 38 habitantes del pueblo, 36 se dedican a la ganadería. Ángel y yo, nos hemos levantado a las 6:30 para preparar el equipo en esta etapa, hemos bajado a desayunar, la señora nos preparó anoche una cesta al estilo Caperucita con el desayuno y la bajamos desde su casa hasta el gìte, buen desayuno a base de mantequilla y mermelada hecha con los tallos de las hojas de las plantas de la calabaza, un zumo, un pastelillo y medio pan del que hemos preparado unas tostadas en el tostador. Oímos ruidos arriba y baja un ingles que también está haciendo el gr. 10 y que al parecer llegó anoche sobre las 11 de la noche, a esa hora estábamos en el segundo sueño. A las 7:30 partimos, salimos por la parte trasera de la iglesia y por una pista cerrada con una cadena, esta, en continuo ascenso y a grandes lazadas nos va llevando a las zonas altas entre grandes prados muy ricos en hierba para el ganado, y dejando el bosque de l’Auédau a la izquierda, grandes vistas del Aneto con su nevero en la vertiente francesa. A la hora de salir, alcanzamos la Cabaña de Saunères a 1.660 m.
 muy bien acondicionada incluyendo gas y una cocina, además de leña para la chimenea y en un punto estratégico con unas vistas maravillosas. Hacemos un alto de cinco minutos para beber y echar un vistazo. Continuamos enseguida con un giro de 90º a la izquierda y ascendiendo en línea recta hasta alcanzar el alto de la cuerda y que nos llevará al Col de Peyrahitta en unos 45 minutos donde se encuentran dos cabañas, una la utiliza el pastor, con placas solares y otra para pasar la noche.
Por estos terrenos ya proliferan las cabañas sin guardar y que veremos mas asiduamente en las etapas siguientes en la región de Ariege. Continuamos sin parar hasta llegar al Plan de Montmajou fronterizo con España, aquí tenemos que tomar la decisión de ir por la ladera norte, es decir por Francia o seguir la cresta e ir por la misma frontera, elegimos esto último, el amigo Juan Holgado aconsejó ir por la cresta y la verdad que las vistas son mucho mejores, a la izquierda Francia y el bosque de Auédau a la derecha España.



Hacemos unas fotos y seguimos la línea fronteriza hasta alcanzar la borna 400 y el pico de Bacanière a 2.193 m. y punto más alto del día, nueva parada para comer algo y disfrutar de las vistas durante media hora, el descenso es un poco confuso con varios caminos que pueden llevar a confusión, hay varias lomas parecidas que se prestan a error y la señalización no es muy buena, seguimos la cresta de los Cigalères con caída a ambos lados hasta alcanzar el Col de Burat o Esclot d’Aou para descender, la profundidad del valle es enorme y nos espera un descenso en picado de 1.600 m. de desnivel negativo. Bajamos en zigzag por la ladera sur del Pic de Palarquère, poco después alcanzamos la cabaña de los Courraus desde donde parte una variación de la GRP y el camino que íbamos a tomar antes para llegar a Marignac y tomar el autobús , al final tomamos la decisión de ir a Fos, ya que Juan nos espera allá con el coche para recogernos, las cabañas están todas en muy buen estado y muy bien acondicionadas para pasar una noche. Seguimos descendiendo, penetramos en el bosque, cruzamos un arroyo, Ángel bebe el agua fresca que baja por él, llegamos a un claro donde pasta el ganado y vemos una nueva cabaña, la de Artigues, en las mismas condiciones que la anterior. Volvemos a tomar el bosque para seguir paralelo a un arroyo, la zona está bastante salvaje, no debe de ser zona turística, los caminos están mas cerrado y la vegetación mas espesa, contrariamente a los caminos que hemos traído hasta aquí . A partir de los 1.000 m. el camino es inclinado y de piedra lisa, peligroso cuando la roca está mojada, cosa que ocurre siempre por la humedad tan intensa que hay en el bosque, ya no digamos cuando se cubran de hielo. Cuando parece que hemos llegado al final del descenso, giramos a la derecha por un sendero mal señalizado que llega hasta una pista que nos deja la borde del canal de la central d’Arlos, cruzamos el puente y ¡sorpresa! encontramos a Juan con el coche esperando al otro lado del puente a unos cientos de metros de Fos, son las 13:30 así que aquí decidimos dejar nuestra aventura pirenaica durante este año, nos lavamos un poco y enseguida cogemos el coche y cruzamos la frontera, el año que viene, ya veremos.


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